{"id":31,"date":"2023-01-17T11:52:02","date_gmt":"2023-01-17T09:52:02","guid":{"rendered":"http:\/\/processos-grupals-aula.azurewebsites.net\/?page_id=31"},"modified":"2024-09-13T16:54:51","modified_gmt":"2024-09-13T14:54:51","slug":"introduccion-a-los-procesos-grupales-y-accion-colectiva","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/processos-grupals.aula.uoc.edu\/es\/introduccion-a-los-procesos-grupales-y-accion-colectiva\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>A continuaci\u00f3n, encontrar\u00e9is un texto compuesto por diversos apartados tem\u00e1ticos, cada uno de los cuales ha sido redactado de manera independiente por un autor o autora diferente. En el proceso de ensamblaje final, se ha llevado a cabo un ejercicio de edici\u00f3n tratando de resaltar las conexiones e hilos conductores entre los diferentes m\u00f3dulos tem\u00e1ticos, haci\u00e9ndolo visible mediante hiperv\u00ednculos que permiten ir navegando de manera interactiva. Unas conexiones que, a su vez, tratan de respetar la singularidad de contenido, estilo y sensibilidad de cada autor\u00eda. Al final de cada apartado, encontrar\u00e9is tambi\u00e9n un apartado que lista los conceptos esenciales de cada bloque, y al final de todo, otro apartado con la lista de autores y autoras que se van citando en todo el texto, con enlaces a p\u00e1ginas web donde ampl\u00edan la informaci\u00f3n sobre su producci\u00f3n te\u00f3rica e investigadora. Por lo tanto, se trata de un material que permite una lectura lineal pero que tambi\u00e9n puede ser trabajado desde diferentes puertas de entrada, en funci\u00f3n de la necesidad e inter\u00e9s de quien lo lea.<\/p>\n<p>Atendiendo a su lectura m\u00e1s lineal, los contenidos plantean un recorrido en el que el concepto de grupo funciona como eje articulador que nos permite transitar desde las realidades grupales m\u00e1s peque\u00f1as y cotidianas hasta fen\u00f3menos colectivos m\u00e1s amplios, m\u00e1s o menos organizados, orientados o no a la transformaci\u00f3n social. Como plantean Brown y Pehrson (2020, p. <span class=\"roman\">xi<\/span>):<\/p>\n<blockquote><p>\u00abLos grupos brindan a las personas un sentido de qui\u00e9nes son y qui\u00e9nes no son, y gran parte de lo que sucede dentro y entre los grupos puede entenderse como intentos de las personas por expresar, aclarar o defender su identidad social. Pero las identidades sociales no caen del \u00e9ter completamente formadas, ni son entidades inmutables, fijas de por vida. Emergen de contextos sociales particulares a medida que las personas reaccionan y se esfuerzan por dar sentido a sus mundos sociales. A medida que esos contextos cambian, tambi\u00e9n lo hacen las identidades. Y, por \u00faltimo, pero no menos importante, los grupos son un veh\u00edculo primario de acci\u00f3n social, a trav\u00e9s del cual las personas muchas veces buscan lograr cambios en sus entornos\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>Veamos a continuaci\u00f3n, de manera m\u00e1s detallada, c\u00f3mo se va desplegando este hilo conductor en los diferentes apartados, que podr\u00edamos agrupar en tres grandes bloques tem\u00e1ticos. Un primer bloque con el foco en el an\u00e1lisis de los <strong>fen\u00f3menos grupales y colectivos<\/strong> y que estar\u00eda compuesto por los dos primeros apartados. Un segundo bloque m\u00e1s centrado en una realidad simult\u00e1neamente grupal y colectiva, como son los <strong>movimientos sociales<\/strong> y su posible evoluci\u00f3n hacia formas de <strong>institucionalizaci\u00f3n<\/strong>, tal y como se despliegan en el tercer y cuarto apartado. Y un \u00faltimo bloque que nos invita a <strong>reflexionar sobre el rol de las y los profesionales<\/strong> y su relaci\u00f3n con estos grupos, colectivos y movimientos que surgen al margen de din\u00e1micas institucionales.<\/p>\n<p><strong>Entre lo grupal y lo colectivo<\/strong><\/p>\n<p>Como animales sociales que somos, altamente interdependientes y vulnerables, podemos intuir, sin necesidad de grandes desarrollos te\u00f3ricos, la importancia del grupo para el sostenimiento y reproducci\u00f3n de nuestras vidas desde los albores de nuestra especie.<\/p>\n<p>No obstante, la producci\u00f3n te\u00f3rica sobre los fen\u00f3menos grupales y colectivos no siempre se ha sostenido sobre esa intuici\u00f3n. En la l\u00ednea de lo que Almudena Herrando (2018) denomina la <em>fantas\u00eda de la individualidad, <\/em>los modelos anal\u00edticos hegem\u00f3nicos han tendido a ensalzar el sujeto individual, aut\u00f3nomo y racional como fuente de progreso, asociando las din\u00e1micas grupales y colectivas a los marcos premodernos contra los que se erig\u00eda el proyecto de la Ilustraci\u00f3n. As\u00ed, como plantea Mart\u00edn Mora en <em>Los grupos: sus formas y sus din\u00e1micas sociales<\/em>, las grandes revoluciones sociales y pol\u00edticas acontecidas en los siglos <span class=\"roman\">XVIII<\/span> y <span class=\"roman\">XIX<\/span> supon\u00edan una amenaza para el <em>statu quo<\/em>. Y es desde ese temor elitista que muchas teor\u00edas de la psicolog\u00eda social de la \u00e9poca trataban de interpretar estos fen\u00f3menos colectivos, calific\u00e1ndolos de <strong>masas<\/strong>, contra las que no cab\u00eda, por tanto, otra respuesta que el <strong>control<\/strong> o la <strong>represi\u00f3n<\/strong>. Un comportamiento colectivo que, adem\u00e1s, trataba de explicarse por mecanismos irracionales como el <strong>contagio<\/strong> o el <strong>p\u00e1nico<\/strong>, como nos presenta Enrique Baleriola en <em>Procesos colectivos y acci\u00f3n social<\/em>.<\/p>\n<p>Pero no toda la producci\u00f3n te\u00f3rica se ha basado en esa sospecha hacia lo grupal y lo colectivo. Ambos autores presentan tambi\u00e9n algunas herramientas conceptuales que nos permiten analizar el potencial de la acci\u00f3n grupal y colectivas desde otro lugar. Ser\u00eda el caso de los conceptos de <strong>multitudes<\/strong> o <strong>p\u00fablicos<\/strong>, de las <strong>minor\u00edas activas <\/strong>o las <strong>teor\u00edas de la identidad social<\/strong>, que analizan esos comportamientos desde prismas mucho m\u00e1s productivos y ajustados con las evidencias. As\u00ed mismo, encontraremos tambi\u00e9n realidades grupales que trascienden esos modelos interpretativos de corte simplista comentados anteriormente. Ser\u00eda el caso de las diferentes <strong>morfolog\u00edas y din\u00e1micas de grupos<\/strong> presentadas por Mora.<\/p>\n<p>Con objetivos similares, Luis Sanmart\u00edn nos invita a ir m\u00e1s all\u00e1 para explorar la posibilidad de generar <strong>inteligencia colectiva <\/strong>a trav\u00e9s de la <strong>facilitaci\u00f3n de grupos <\/strong>y de las <strong>din\u00e1micas asamblearias<\/strong>. Es decir, entender la racionalidad y la emocionalidad no como elementos contrapuestos en los comportamientos grupales y colectivos, sino comprender que ambas son dimensiones imprescindibles, mutuamente complementarias y que pueden jugar a nuestro favor, si conocemos su funcionamiento y sabemos generar las estructuras y algunas din\u00e1micas pertinentes para ello.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en este primer bloque, veremos con Baleriola que cada vez hay m\u00e1s autoras contempor\u00e1neas que plantean la necesidad de entender la acci\u00f3n colectiva de manera situada, como un fen\u00f3meno emergente desde el lugar cotidiano en el que <strong>habitamos<\/strong>, trenzado por todas las redes de interdependencias de las que formamos parte, y entendi\u00e9ndonos como un <strong>sujeto colectivo<\/strong> que va m\u00e1s all\u00e1 de lo humano. Una mirada atravesada tambi\u00e9n por las ambivalencias que generan otras realidades tan contempor\u00e1neas como las <strong>redes sociales<\/strong> y los <strong>algoritmos<\/strong>, los <strong>bulos<\/strong>, las <strong><em>fake news<\/em><\/strong> y el <strong>negacionismo<\/strong>, que, a pesar de algunas limitaciones, pueden facilitar tambi\u00e9n procesos de <strong>resistencia<\/strong> y construcci\u00f3n de <strong>alternativas<\/strong> desde lo colectivo.<\/p>\n<p>No obstante, a pesar de todo este conocimiento, no es extra\u00f1o que, especialmente, en los medios de comunicaci\u00f3n, las teor\u00edas m\u00e1s trasnochadas sobre los comportamientos grupales y colectivos sigan siendo las predominantes en el discurso p\u00fablico, ya que, como plantea Rutger Bergman (2021, p. 23):<\/p>\n<blockquote><p>\u00abHay un mito muy persistente seg\u00fan el cual el ser humano es ego\u00edsta, agresivo y propenso al p\u00e1nico por naturaleza. (\u2026) Los hechos, sin embargo, demuestran lo contrario: precisamente cuando caen bombas del cielo o las aguas inundan las ciudades, el ser humano muestra su mejor versi\u00f3n\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>De manera que, siguiendo a Rebecca Solnit (2020, p. 11), podemos sospechar que:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abPor lo general, cuando las \u00e9lites hablan del \u00abp\u00e1nico\u00bb y de los \u00absaqueos\u00bb en las calles, est\u00e1n dando nombres desacertados a los mecanismos que la poblaci\u00f3n pone en pr\u00e1ctica para sobrevivir y cuidar de los dem\u00e1s en situaciones de emergencia\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>Unos mecanismos que, m\u00e1s all\u00e1 de los objetivos de supervivencia y reproducci\u00f3n m\u00e1s b\u00e1sicos, pueden orientarse tambi\u00e9n hacia cuestionamientos m\u00e1s profundos del <em>statu quo<\/em> que generan grandes transformaciones sociales. De manera que lo que puede empezar en forma de una minor\u00eda activa acabe desbordando los l\u00edmites de lo grupal y, como veremos a continuaci\u00f3n, se convierta en un movimiento social que, eventualmente, puede llegar a generar un cambio en el paisaje institucional.<\/p>\n<p><strong>Movimientos sociales e institucionalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Desde esta base sobre lo grupal y lo colectivo pasamos a analizar los movimientos sociales, que no dejan de ser otra forma espec\u00edfica de agregaci\u00f3n colectiva, como nos presenta Tom\u00e0s Herreros en <em>Los movimientos sociales: \u00bfqu\u00e9 son? \u00bfpor qu\u00e9 estudiarlos? \u00bfc\u00f3mo estudiarlos?<\/em><\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 diferencia a los movimientos sociales de las formas de comportamiento colectivo analizadas anteriormente? Este es el ejercicio al que nos invita Herreros, estableciendo una <strong>definici\u00f3n<\/strong> operativa de este concepto, basada en la producci\u00f3n te\u00f3rica en ciencias sociales. Una realidad relevante, como nos explica, no solo acad\u00e9micamente, sino tambi\u00e9n a nivel hist\u00f3rico, ya que los movimientos sociales son una de las <strong>fuerzas que moldean nuestras sociedades<\/strong>. As\u00ed, se revisan los principales enfoques te\u00f3ricos y se pone el foco en tratar de entender el <strong>porqu\u00e9<\/strong> del surgimiento, las razones de sus <strong>din\u00e1micas<\/strong>, as\u00ed como el <strong>funcionamiento<\/strong> y los <strong>impactos<\/strong> que generan sobre la sociedad.<\/p>\n<p>As\u00ed mismo, se tienen en cuenta tambi\u00e9n otros elementos relevantes pero ausentes de la mayor\u00eda de esos enfoques te\u00f3ricos m\u00e1s convencionales, como podr\u00edan ser: las din\u00e1micas m\u00e1s <strong>micro<\/strong> que acontecen en el interior de estos movimientos, y que tienen que ver, por ejemplo, con procesos de transformaci\u00f3n de los valores y de la vida cotidiana o con el rol de los <strong>afectos<\/strong>. Ya que, como plantea Geoffrey Pleyers (2019, p. 75), especialmente para los movimientos sociales que han tenido lugar desde la d\u00e9cada de 2010, ha cobrado fuerza lo que denomina \u00abla v\u00eda de la subjetividad\u00bb:<\/p>\n<blockquote><p>\u00ab(\u2026) una concepci\u00f3n del cambio social que no pasa tanto por influir sobre los responsables pol\u00edticos, sino por la transformaci\u00f3n respecto de la manera de vivir juntos a partir de alternativas concretas que pongan en pr\u00e1ctica los valores del movimiento y una reafirmaci\u00f3n de las formas de sociabilidad locales\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>Unas dimensiones a las que tambi\u00e9n sumamos algunas aportaciones de Luis Sanmart\u00edn, conectando los <strong>marcos de acci\u00f3n colectiva<\/strong> y los <strong>campos de identidad<\/strong>, prestando tambi\u00e9n atenci\u00f3n a la <strong>pluralidad<\/strong> existente en el interior de los movimientos, as\u00ed como a los <strong>conflictos<\/strong> y contradicciones que pueden emerger.<\/p>\n<p>Finalmente, Herreros nos se\u00f1ala tambi\u00e9n la necesidad de mirar m\u00e1s all\u00e1 de estas singularidades, entendiendo que, a menudo, los movimientos sociales se inscriben en <strong>ciclos de movilizaci\u00f3n<\/strong> m\u00e1s amplios y, por tanto, que para entender un movimiento social no basta con mirar en su interior, sino tambi\u00e9n en su relaci\u00f3n con otros, ya sean anteriores o contempor\u00e1neos. Siguiendo con Pleyers (2019, p. 27):<\/p>\n<blockquote><p>\u00abQue una movilizaci\u00f3n sea en parte fruto de un proceso nacional o reflejo de las especificidades nacionales no significa que no pueda inscribirse en una ola internacional de movilizaciones e, incluso, en un movimiento global. De igual manera, el congregar elementos que acrediten algunas especificidades nacionales de un movimiento no implica que no comparta ciertas caracter\u00edsticas, formas de acci\u00f3n, valores y desaf\u00edos con otras movilizaciones en diferentes lugares del mundo y que, por lo tanto, pueda tambi\u00e9n tener una dimensi\u00f3n internacional\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>Una mirada global e hist\u00f3rica que hemos ido incorporando en todo el texto (no solo en este apartado), gracias a la curaci\u00f3n de Emerson Vicente, quien ha velado por reflejar diversidad de territorios, momentos hist\u00f3ricos y sujetos protagonistas en los ejemplos que van ilustrando cada uno de los marcos te\u00f3ricos y conceptuales que se van presentando. Sin \u00e1nimo de exhaustividad ni de representatividad, todos esos ejemplos pretenden abrir la mirada sobre qu\u00e9 y c\u00f3mo se configura lo grupal, lo colectivo y los movimientos sociales, pero, sobre todo, la diversidad de quienes lo protagonizan y desde d\u00f3nde, tanto a nivel geogr\u00e1fico como social y epist\u00e9mico.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con esto \u00faltimo, Herreros a\u00f1ade tambi\u00e9n una reflexi\u00f3n sobre la necesidad de replantear las relaciones de los movimientos sociales con los ecosistemas de los que forman parte, en especial, el <strong>mundo acad\u00e9mico. <\/strong>Desde este lugar es importante entender que los movimientos son tambi\u00e9n espacios de <strong>producci\u00f3n de conocimiento<\/strong> relevantes y, por tanto, que merecen la escucha y reconocimiento en cuanto tales. Esto es, por ejemplo, lo que bell hooks (2017, pp. 29-32) nos cuenta sobre el movimiento feminista en Estados Unidos y sus tensiones con los espacios acad\u00e9micos:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abEn los or\u00edgenes del movimiento feminista contempor\u00e1neo, los grupos de conciencia a menudo se convirtieron en espacios en los que las mujeres simplemente daban rienda suelta a la hostilidad y la rabia reprimida por los abusos (\u2026). Este aspecto confesional funcion\u00f3 como ritual de sanaci\u00f3n. A trav\u00e9s de la toma de conciencia las mujeres obtuvieron la fuerza para desafiar a las fuerzas patriarcales en el empleo y en el hogar. Sin embargo, de forma importante, la base de este trabajo empez\u00f3 cuando las mujeres examinaron el pensamiento sexista y crearon estrategias con las que cambiar nuestras actitudes y creencias a trav\u00e9s del pensamiento feminista y del compromiso con la pol\u00edtica feminista. (\u2026) El pensamiento feminista surgi\u00f3 por primera vez en el contexto de peque\u00f1os grupos en los que, con frecuencia, las personas se conoc\u00edan entre s\u00ed (\u2026). A medida que este empez\u00f3 a teorizarse en material impreso para llegar a una audiencia m\u00e1s amplia, los grupos se deshicieron. La creaci\u00f3n de los estudios de la mujer como disciplina acad\u00e9mica aport\u00f3 otro escenario desde el que se pod\u00eda informar a las mujeres sobre el pensamiento y la teor\u00eda feminista (\u2026) Poco tiempo despu\u00e9s, las aulas de los estudios de la mujer hab\u00edan reemplazado al grupo de conciencia en el que todo ten\u00eda cabida. Mientras que en los distintos grupos de conciencia pod\u00edan encontrarse mujeres de or\u00edgenes variados (las que trabajaban exclusivamente como amas de casa, en el sector servicios o profesionales exitosas), la academia era y sigue siendo un lugar de privilegio de clase\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta reflexi\u00f3n de hooks nos sirve tambi\u00e9n para dar paso al apartado de Patricia Aljama, <em>Trazando el camino hacia la institucionalizaci\u00f3n de los movimientos sociales<\/em>, centrado en analizar los dilemas a los que se enfrentan la mayor\u00eda de los movimientos sociales en fases avanzadas de su desarrollo, y no ya solo ante el espacio acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo seguir hacia delante? \u00bfMorir de \u00e9xito y <strong>desaparecer<\/strong> una vez las principales reivindicaciones han sido absorbidas por el sistema pol\u00edtico-legal mediante procesos de <strong>estatalizaci\u00f3n<\/strong>? \u00bf<strong>Fusionarse<\/strong> con otros movimientos? A largo plazo, cuando las energ\u00edas de las protestas iniciales ya no pueden mantenerse \u00bfqu\u00e9 otras formas de persistencia pueden articularse?<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, algunos movimientos (o algunas corrientes dentro de estos) han optado por desarrollar <strong>procesos de institucionalizaci\u00f3n<\/strong>, priorizando, por ejemplo, la sostenibilidad y continuidad en el tiempo, as\u00ed como la capacidad de realizar cambios efectivos a nivel social, pol\u00edtico y legal. Una estrategia habitual ha sido la adopci\u00f3n de un modelo de <strong>prestaci\u00f3n de servicios <\/strong>combinada con una actitud de <strong>di\u00e1logo<\/strong> y colaboraci\u00f3n con la Administraci\u00f3n p\u00fablica. Ser\u00eda el caso, por ejemplo, del movimiento asociativo de la discapacidad en Espa\u00f1a, que, como nos se\u00f1ala Eduardo D\u00edaz (2008, p. 186), durante la d\u00e9cada de los ochenta y noventa del pasado siglo:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abPasaron de ser grupos de ayuda mutua para la satisfacci\u00f3n de necesidades a ser entidades con estructuras cada vez m\u00e1s fuertes y complejas para la prestaci\u00f3n y gesti\u00f3n de servicios especializados. A medida que crec\u00edan en complejidad estructural, necesitaban adoptar modelos de gesti\u00f3n empresarial que se encargaran de administrar dicha complejidad. De este modo, los asociados pasaron a ser, m\u00e1s que asociados, usuarios o clientes de servicios. Se cubr\u00edan mejor las necesidades de dichos usuarios y de sus familiares, pero se resent\u00eda la vertiente reivindicativa de las asociaciones\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>El texto de Aljama recorre algunos de los equilibrios que muchos de estos movimientos realizan para tratar de mantener su <strong>autonom\u00eda<\/strong> cuando deciden institucionalizarse. Por un lado, <strong>formalizarse<\/strong> como organizaci\u00f3n, <strong>profesionalizarse,<\/strong> <strong>burocratizarse<\/strong> y conseguir <strong>recursos econ\u00f3micos<\/strong>. Y por otro, tratar de evitar caer en procesos de <strong>cooptaci\u00f3n<\/strong> y <strong>homogeneizaci\u00f3n<\/strong> del movimiento, de <strong>p\u00e9rdida de su car\u00e1cter revolucionario<\/strong> o de <strong>desgaste y a la desmovilizaci\u00f3n de la militancia<\/strong>, entre otros. Es decir, intentar que su labor y aportaci\u00f3n a la transformaci\u00f3n social sea reconocida, sin ser plenamente fagocitados por el marco pol\u00edtico-institucional.<\/p>\n<p>Ante estos dilemas o ante otro tipo de reivindicaciones que no pueden ser f\u00e1cilmente traducidas en servicios, otras estrategias tradicionales, recuperadas por algunos movimientos sociales m\u00e1s contempor\u00e1neos, ha sido la creaci\u00f3n o colaboraci\u00f3n con partidos pol\u00edticos en el marco de la <strong>nueva pol\u00edtica<\/strong>, como se\u00f1ala Geoffrey Pleyers (2019, pp. 37-38).<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>\u00abUn tiempo despu\u00e9s del inicio de la ola de ocupaci\u00f3n de plazas y de las marchas multitudinarias para denunciar los l\u00edmites estructurales de la democracia institucional, volvieron a surgir las eternas preguntas de los movimientos de emancipaci\u00f3n: \u00bfLograremos cambiar el mundo a partir de las pr\u00e1cticas propias y de la vida cotidiana? O, por el contrario, \u00bfes necesario \u00abocupar el Estado\u00bb (\u2026)? Mientras que las primeras etapas de los movimientos de los a\u00f1os 2010 estuvieron dominadas por posturas anti-partidistas y anti-institucionales, a partir de 2013 (\u2026) un n\u00famero creciente de actores provenientes de estos movimientos han explorado v\u00edas que permitan llevar sus demandas al campo de la pol\u00edtica institucional\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>Por tanto, sin perder el <strong>grupo<\/strong> como eje de referencia y las implicaciones que esto genera en las <strong>subjetividades <\/strong>de sus componentes, estos dos \u00faltimos apartados presentan algunas de las principales estrategias organizativas a las que estos grupos pueden recurrir cuando se plantea la necesidad de iniciar un proceso de transformaci\u00f3n social. Ya sea por v\u00edas m\u00e1s <strong>informales<\/strong>, como los movimientos sociales con <strong>repertorios de acci\u00f3n<\/strong> basados en protestas, manifestaciones, etc., como por canales m\u00e1s institucionalizados, mediante la participaci\u00f3n en <strong>espacios institucionalizados<\/strong>, como podr\u00edan ser los <strong>consejos consultivos<\/strong> impulsados por la Administraci\u00f3n p\u00fablica. Ya que, como plantea Jo Freeman en su cl\u00e1sico texto <em>La tiran\u00eda de la falta de estructuras<\/em>:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abAl contrario de lo que nos gustar\u00eda creer no existe algo similar a un grupo sin estructuras. Cualquier grupo de personas que, por razones se une durante un periodo de tiempo determinado y con un objetivo cualquiera, se dar\u00e1 inevitablemente una u otra forma de estructura: esta podr\u00e1 ser flexible y variar\u00e1 con el tiempo; tal vez sirva para distribuir tareas equitativa o injustamente y tambi\u00e9n para distribuir el poder y la influencia entre los distintos miembros del grupo, pero aquella se conformar\u00e1 independientemente de la personalidad, facultades o intereses de las personas que lo componen\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Reflexiones desde la acci\u00f3n institucional<\/strong><\/p>\n<p>Como cierre a este material, no quer\u00edamos dejar pasar por alto una propuesta e invitaci\u00f3n a hacer un <strong>ejercicio de reflexividad<\/strong> por parte de las y los futuros profesionales a lo que se dirige (ya sea en el campo de la Psicolog\u00eda, la Educaci\u00f3n Social u otras disciplinas afines en las Ciencias Sociales), y que, a menudo, desarrollan su labor profesional en espacios institucionales. \u00bf<strong>C\u00f3mo podemos posicionarnos<\/strong> en nuestra relaci\u00f3n con los grupos, colectivos y movimientos sociales que interpelan de alguna manera a nuestros objetivos y modos de hacer profesionales? Luis Sanmart\u00edn nos ofrece algunos ejes desde los cu\u00e1les empezar a tirar del hilo.<\/p>\n<p>Por ejemplo, se recogen algunas aportaciones realizadas desde la pr\u00e1ctica de la <strong>investigaci\u00f3n<\/strong>. Para ello, se presenta una breve reflexi\u00f3n sobre el <strong>extractivismo acad\u00e9mico<\/strong>, y c\u00f3mo desde posicionamientos de <strong>investigaci\u00f3n participativa, militante o feminista<\/strong> se trata de dar respuestas a esta tensi\u00f3n permanente entre lo institucional y lo activista. Una tensi\u00f3n que tambi\u00e9n se produce en la <strong>pr\u00e1ctica profesional m\u00e1s aplicada<\/strong>. En este sentido, se proponen otros marcos conceptuales que nos permiten ahondar en las ambivalencias intr\u00ednsecas de lo institucional. Es decir, entendiendo que a pesar de las constantes limitaciones en nuestra acci\u00f3n profesional, tenemos tambi\u00e9n margen para <strong>minimizar la actividad policial frente a la pol\u00edtica<\/strong> en nuestro encargo institucional, o tratar de ampliar el espacio para los <strong>imaginarios <\/strong>y las <strong>praxis instituyentes<\/strong>, frente a la mera reproducci\u00f3n de <strong>lo ya instituido<\/strong>. Esto nos permite repensar tambi\u00e9n nuevas formas de orientar nuestra praxis, para que la acci\u00f3n institucional evolucione hacia <strong>pr\u00e1cticas extitucionales<\/strong> y nuevas formas de <strong>colaboraci\u00f3n con grupos, redes, colectivos e iniciativas comunitarias<\/strong> con las que tratar de generar sinergias positivas.<\/p>\n<p>No se ofrecen, por tanto, recetas para el \u00e9xito, sino la incitaci\u00f3n a mantener un <strong>posicionamiento activo y cr\u00edtico sobre nuestra labor profesional y sus implicaciones<\/strong> para estos grupos, movimientos y colectivos (y las personas que forman parte de ellos), as\u00ed como una propuesta para generar desde nuestro quehacer profesional din\u00e1micas institucionales m\u00e1s porosas que permitan incorporar estas experiencias, conocimientos y recursos comunitarios, evitando las <strong>l\u00f3gicas extractivistas y de cooptaci\u00f3n<\/strong> presentadas anteriormente.<\/p>\n<p><strong>A modo de cierre provisional<\/strong><\/p>\n<p>En definitiva, el objetivo del material que encontrar\u00e9is a continuaci\u00f3n es invitaros a empezar a indagar sobre fen\u00f3menos tan omnipresentes y a la vez tan invisibilizados y malinterpretados como son los comportamientos grupales y colectivos, as\u00ed como la acci\u00f3n colectiva y sus derivadas en forma de movimientos sociales.<\/p>\n<p>Como coment\u00e1bamos, la denostaci\u00f3n de dicha realidad no es casual ni tampoco inocente, y a menudo es reproducida y amplificada por su representaci\u00f3n en algunos medios de comunicaci\u00f3n, as\u00ed como en redes sociales, ocultando el enorme potencial tanto para las personas que participan de estos espacios como para la sociedad en su conjunto.<\/p>\n<p>Por ello, animamos a que desde una <strong>actitud investigativa y con el apoyo de las herramientas conceptuales<\/strong> m\u00e1s pertinentes en cada caso, explor\u00e9is la <strong>complejidad<\/strong> de estos fen\u00f3menos en toda su <strong>diversidad<\/strong> y en tanto que esencialmente humanos, aunque est\u00e9n cada vez m\u00e1s opacados en sociedades como las nuestras, orientadas a potenciar <strong>la individualidad y la competitividad<\/strong>. Sin \u00e1nimo de idealizar ni romantizar estas din\u00e1micas supraindividuales y abordando tambi\u00e9n algunas de sus <strong>paradojas, conflictos y contradicciones<\/strong>, creemos que es imprescindible que las y los futuros profesionales del campo de \u00ablo social\u00bb tengan algunos fundamentos b\u00e1sicos para saber no solo analizarlos, sino tambi\u00e9n aprender a posicionarse de forma argumentada desde su labor profesional.<\/p>\n<p>Por tanto, m\u00e1s all\u00e1 de la tem\u00e1tica, objetivos o intereses que movilicen a los diferentes grupos, colectivos y movimientos sociales, esperamos que con la lectura de este material, teng\u00e1is algunas claves b\u00e1sicas para entender estas formas de comportamiento y organizaci\u00f3n, as\u00ed como algunas referencias y ejes anal\u00edticos clave, que os puedan servir m\u00e1s adelante para seguir profundizando en estas cuestiones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A continuaci\u00f3n, encontrar\u00e9is un texto compuesto por diversos apartados tem\u00e1ticos, cada uno de los cuales ha sido redactado de manera independiente por un autor o autora diferente. 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