3.1. Primeras aproximaciones a la definición de los movimientos sociales
3.1.3. Tipología de movimientos
A fin de especificar la existencia de diferencias no menores dentro de la categoría movimientos sociales, puede establecerse una tipología de movimientos sociales basada tanto en el patrón de reivindicación propuesto por el movimiento como también en la forma organizativa que exhibe:
- Movimientos sociopolíticos. Cuando la reivindicación y el cambio propuesto por el movimiento se focaliza en cuestiones políticas o económicas, se considerarán como movimientos sociopolíticos.
- Movimientos específicos: proactivos y reactivos. En caso de tener una reivindicación concreta, se conocen como movimientos específicos; será a su vez un movimiento específico proactivo si proponen una nueva normativa social a las autoridades políticas (por ejemplo, los inicios del movimiento ecologista). Será, por el contrario, un movimiento específico reactivo cuando se opone a una decisión concreta de las autoridades.
Un buen ejemplo de movimiento específico reactivo ha sido el movimiento contrario a la ampliación del aeropuerto de Barcelona, que durante la segunda parte de 2021 organizó diferentes acciones colectivas y que, en consecuencia, una vez descartada la ampliación, el movimiento se desintegró.
- Movimientos sociales generales. En caso de tener un conjunto mucho más variado de reivindicaciones que afectan no a una decisión de las autoridades, sino a una determinada visión del mundo, se utiliza el concepto movimientos sociales generales: por ejemplo, el movimiento feminista, el movimiento obrero o el movimiento pacifista. Estos movimientos tratan de obtener cambios graduales y generalizados en los valores de la gente, esto es, en las autoconcepciones y, específicamente, en todo lo relacionado con sus derechos y privilegios. La creación de nuevos valores, creencias y concepciones de la vida de las personas se convierte en la motivación fundamental de los movimientos sociales generales por su inconformismo por la situación actual.
- Contramovimientos sociales. En la teoría de movimientos sociales se encuentra también otro concepto importante para identificar a la dinámica de los movimientos: cuando aparece un movimiento social y tiene cierta repercusión social y política no es para nada inusual ni raro la aparición de otro movimiento social que se le opone. A estos movimientos sociales que nacen de la oposición a un movimiento social previo, se les conoce como «contramovimiento social». Así, el movimiento y el contramovimiento se disputan influencia social, cultural y política. En general puede decirse que mientras los movimientos tratan de incidir en cambios sociales que apoyen sus propias opiniones, por la parte de los contramovimientos tratan de incidir en el mantenimiento de las estructuras sociales. Tal y como han señalado diferentes estudiosos (Godàs, 2007), podemos decir que mientras que los movimientos son generalmente una invención colectiva de personas que no pertenecen a las élites, sin acceso regular a las instituciones y que cuestionan intereses establecidos; por el contrario, los contramovimientos, que, en esencia, son una respuesta a los movimientos, se vinculan a organizaciones e intereses establecidos. Incluso, no pocas veces, la relación de los contramovimientos con el orden establecido tiende a dotarlos de recursos para la acción no institucional.
Un ejemplo claro lo tenemos en la reivindicación abortista del movimiento feminista y la aparición, a posteriori, del movimiento antiabortista de mucha actualidad hoy por ejemplo, en los Estados Unidos. Otro ejemplo son los movimientos sociales frente a estrategias militares y el resurgimiento de las derechas radicales en América Latina, la exigencia de intervención militar en Brasil del movimiento bolsonarista después de la tercera victoria del líder político Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de 2022.