2. Procesos colectivos y acción social

2.2. El comportamiento colectivo

¿Qué es lo colectivo, por tanto? De lo anterior, podemos inferir que no existe una única noción sobre el comportamiento colectivo. Es más, la aproximación al comportamiento colectivo no solamente depende de la visión en la que nos posicionemos, sino que, además, los diferentes acontecimientos sociales cuestionan, complementan y amplían este concepto. Es fácil entender que internet y las redes sociales han redefinido el comportamiento colectivo respecto a los años sesenta o setenta del siglo pasado. Es por esto que a continuación ofreceremos diferentes definiciones sobre el comportamiento colectivo que nos servirán para aprehender un primer panorama general sobre el concepto.

  • Etimológicamente, un colectivo es un nombre que representa a una colección, a una multiplicidad de elementos que constituyen un grupo caracterizado por un rasgo común (EtimologiasdeChile, 2022). El comportamiento colectivo serían las acciones que los elementos de ese grupo -que comparten al menos un rasgo común- llevan a cabo.
  • De forma general, Neil Smelser (1995, p. 15), define el comportamiento colectivo como el comportamiento de dos o más individuos que actúan juntos. Más adelante, en su obra, matizará esta definición para entender el comportamiento colectivo como una movilización basada en una creencia que redefine la acción social (Smelser, 1995, p. 20).
  • Richard Appelbaum y William Chambliss (1997, p. 422) definen el comportamiento colectivo como una acción voluntaria, dirigida a una meta, que se produce en una situación relativamente desorganizada en la que las normas y valores predominantes de la sociedad dejan de actuar sobre la conducta individual.
  • Para Jank Johnston (2014), son fuerzas centrales para el cambio social, cuya característica principal es que cada colectivo es único, pues son guiados estratégicamente por las personas que participan de él.
  • Para Deborah Gordon (2019), el comportamiento colectivo no es algo exclusivamente humano, y se entiende como el resultado de las interacciones entre los individuos de un conjunto, en relación con un ambiente dinámico que les influye y permea.

¿Qué podemos inferir sobre el comportamiento colectivo en base a estas definiciones? El comportamiento colectivo serían las acciones y modos de hacer que, durante un espacio de tiempo determinado, llevan a cabo diferentes personas vinculadas por uno o unos elementos que les hacen actuar de aquella manera concreta y no de otras formas posibles. En este sentido, no podríamos denominar comportamiento colectivo a una acción realizada por un conjunto de personas por una característica casual común a todas ellas. En concreto, el comportamiento colectivo:

  1. Tiene que ver con las acciones de diferentes personas, vinculadas por alguna característica compartida que les hace actuar en conjunto, cooperar, coordinarse, colaborar o aliarse. Por ejemplo, un acontecimiento social, la existencia de afinidades culturales, una comprensión común sobre el modo de entender un fenómeno, una historia o trayectoria compartida, etc.
  2. En segundo lugar, el comportamiento colectivo no depende de un número concreto de personas: como hemos visto, dos personas son suficientes para llevar a cabo un comportamiento colectivo, pero también puede darse en el conjunto de miles de personas que se manifiestan en la calle.
  3. En tercer lugar, el acontecimiento que vincula a las diferentes personas puede ser espontáneo (como el caso ejemplificado en el ser testigos de una agresión transfóbica), pero también puede ser planificado o previsto (como en el caso de un flash-mob organizado por una compañía en Hamburgo, Alemania). Además, recientemente se presta más atención al papel que elementos no humanos (animales, el medio u objetos como un teléfono móvil) juegan en el comportamiento colectivo.
  4. Finalmente, y por todo lo anterior, el comportamiento colectivo se posiciona en la visión de la Psicología Social, en la que «el todo es algo más que la suma de las partes», ya que es imposible reducirlo a las cogniciones individuales y aisladas, pues, en caso contrario, desatenderíamos a los elementos que precisamente vinculan a las personas en pro de actuar y comportarse de una manera común: los significados, las interpretaciones y los discursos que construyen entre ellas; la existencia de un marco cultural compartido, las vivencias personales comunes, unos acontecimientos históricos, políticos y económicos particulares, etc.

Podemos concluir este primer apartado afirmando que el concepto de lo colectivo, así como el de la acción social, han sido ampliamente estudiados desde hace más de cien años desde diferentes perspectivas, disciplinas y visiones, las cuales ofrecen sus propias clasificaciones y explicaciones sobre lo colectivo. Cada una de ellas trata de dar respuesta a por qué las personas, cuando actuamos en conjunto, hacemos lo que hacemos y por qué lo hacemos: qué elementos detonan ese comportamiento y cuáles son los elementos comunes a esos individuos.

Y este asunto es un elemento de gran interés para la Psicología Social, pues el comportamiento colectivo, frecuentemente, es la base y el motor bajo los cambios y las transformaciones sociales más importantes para un territorio, o incluso a nivel global.