4. Trazando el camino hacia la institucionalización de los movimientos sociales

4.2. La institucionalización como cambio del modelo organizativo

4.2.2. La formalización de la estructura

Entendemos por formalización el proceso mediante el cual las asociaciones modifican su estructura organizativa hacia una jerarquización en la toma de decisiones y un aumento en el volumen presupuestario y de la capacidad organizativa.

Morgan (2007) sostiene que este proceso implica transformar su modelo organizativo hacia uno considerado más «apropiado» por las instituciones y a una reestructuración interna que les permita gestionar los recursos públicos obtenidos. Es decir, establecer y registrar unos estatutos y crear una estructura organizativa-directiva que opera en un territorio determinado, aunque puede extenderse a otras regiones.

Para Offe (1998) este ejercicio de formalización (reestructuración interna, redefinición de roles y gestión de recursos) es lo que garantiza la continuación del movimiento social y, por tanto, no deja de ser un proceso de «madurez organizativa» de los movimientos sociales (citado en Natalucci, 2012, p. 13). Otras autoras, como Buechler (2016) y Della Porta y Diani (2011), se refieren a la formalización como la fase del proceso de institucionalización en la que el movimiento se vuelve organizado, táctico, disciplinado y con una clara orientación a sus objetivos.