3.3. Los enfoques teóricos de estudios de los movimientos sociales
3.3.2. El enfoque de la movilización de recursos
El eje articulador del enfoque se basa en el estudio del potencial organizativo de los movimientos a fin de dar forma a los intereses individuales. La cuestión radica no en los porqués de la movilización, sino en el cómo. Los planteamientos básicos del enfoque son los siguientes:
- Los movimientos sociales han de ser explicados y comprendidos en función de una teoría de la acción colectiva.
- No existe ninguna diferencia fundamental entre la acción colectiva institucional y la acción colectiva no institucional. Ambas presuponen la existencia de conflictos de intereses construidos como relaciones institucionales de poder o como extensión suya.
- La acción colectiva implica la persecución racional de intereses por parte de individuos y grupos.
- La existencia de conflictos, frustraciones y tensiones es una característica permanente del desarrollo de las relaciones de poder en las sociedades y, por tanto, no puede servir como explicación causal de la formación de los movimientos.
- Los movimientos, por el contrario, se forman por la variación en los recursos organizativos. Esta es el carburante real de los movimientos: si se dispone de capacidad para movilizar recursos, entonces el conflicto toma voz pública e, incluso, puede convertirse en movimiento social.
- La movilización supone la existencia de una organización formalmente estructurada, que se conoce como OMS (Organización de un Movimiento Social), que impulsa y es determinante para la suerte del movimiento social. Por ejemplo, Greenpeace sería una OMS del movimiento ecologista.
Los autores más conocidos son John D. McCarthy, Mayer M. Zald y William Gamson. Parten, como se apuntaba antes, del análisis de la OMS, las organizaciones de los movimientos sociales y las estrategias que utilizan para hacer avanzar sus intereses. Destaca el concepto empresario político a fin de significar la persona o el grupo de personas que diseñan la estrategia que se debe seguir. La aportación más importante del enfoque es precisamente esta, el estudio de la parte de la dinámica de los movimientos, esto es, el estudio del uso de la estrategia y los recursos para la movilización. Supone, por tanto, un avance en el estudio de los movimientos sociales. Mientras el enfoque del comportamiento colectivo identificaba a los movimientos con una precisión muy aceptable, este enfoque trata de identificar correctamente su actividad. Pero sobre todo es importante la aportación del enfoque, dado que cuestiona los presupuestos del comportamiento colectivo: el carburante de los movimientos sociales no es las tensiones estructurales; lo que explica su surgimiento radica en el uso de los recursos adecuados para la movilización.
Las críticas no tardaron en llegar. Fundamentalmente por el hecho que tiende a identificar los movimientos con las organizaciones de los movimientos sociales. Los movimientos son siempre más que las organizaciones que engloba. Por tanto, esa identificación, en incluso una sobredimensión del papel de las OMS, ocasiona distorsiones considerables en el estudio de los movimientos sociales. Estudiar las OMS es importante, pero siempre sin caer en esa identificación ni sobredimensionar (la potencia de los movimientos es mucho más que la suma de la OMS). Las OMS, por el contrario, mantienen la energía de los movimientos cuando se llega a épocas con menos capacidad movilizadora y a la vez son útiles para la intermediación con las instituciones.