1.4. Las minorías activas: un modelo para estudiar los grupos
1.4.4. Los grupos de territorio: pandillas, clanes, mafias
¿Por qué incluir a pandillas, clanes y mafias como ejemplo de grupos? La respuesta puede ser muy amplia y compleja si la vemos a la luz de todos los factores que permiten explicarla, pero aquí queremos resaltar su carácter paradigmático en el tiempo actual como una de las formas de minoría activa que ponen en jaque el orden establecido, las formas del flujo económico y de control del poder.
No tratamos de justificar ni mínimamente este tipo de grupos, pero conviene ver su forma y dinámica. Así, la incorporación de miembros a grupos como este se da en un escenario de conflicto previo, de reorganización del control territorial y con propósitos que ponen en conflicto a lo normativo: el consumo de sustancias prohibidas, la economía especulativa y el blanqueo de capitales. Así, la influencia directa en los actores políticos descansa en la formulación de una asociación, un grupo que nace como fruto de un reto social y que tiende a consolidarse como una forma mediática y efectiva de contrapeso político.
Las pandillas son formas grupales que muchas veces son el germen del proceso de formación de mafias. En estricto sentido, son grupos vinculados de manera más afectiva y familiar y que comparten unos ideales y una filosofía de vida más cercana, entre otras cosas porque comparten un territorio que les permite una identificación: sea un barrio, un distrito, una calle.
Si lo planteáramos en términos claramente antropológicos diríamos, sin ninguna duda, que todo el mundo ha formado parte de una pandilla que se reconocía en el barrio y que permitía procesos de socialización identitaria que son completamente necesarios en los momentos más tempranos de la existencia de cualquier persona. Así, la pandilla (o cuadrilla, o panda, o «compas») es una de las formas de organización grupal que sirve a un propósito identitario, en primer lugar, pero también de salvaguarda del territorio frente a otros grupos territoriales, de solidaridad, protección y generación de un discurso que incluso suele traducirse en acciones reivindicativas y antisistémicas, como la formulación de grafitis, tags o firmas para marcar el territorio, murales y otras expresiones que muchas veces se convierten en ejemplos de arte urbano.
La película Ciudad de Dios (Fernando Meirelles, 2002) retrata el crecimiento del crimen organizado en Río de Janeiro y muestra la guerra entre dos pandillas criminales que controlan el tráfico de drogas en la ciudad. Rodada en una favela real y con la participación directa de algunos de sus habitantes como actores, vemos la evolución de esta forma de vida entre la década de los sesenta y los ochenta del siglo XX, donde la delincuencia cotidiana empieza en etapas muy tempranas.
En cuanto a los clanes habría que hacer una indagación histórica por principio de cuentas. Son grupos vinculados por lazos de parentesco y pertenencia. De hecho, derivan de la noción romana de gens o gentis (‘tribu o familia’), cuya peculiaridad es la existencia de un fuerte vínculo de sangre, linaje o parentesco y que son una de las formas arcaicas de la organización grupal. Por ejemplo, cuando empleamos la palabra «gente» en abstracto y como sinónimo de colectividad o multitud, hacemos referencia a esa forma primigenia de grupo que compartía un tótem (animal, elemento natural) como signo de identidad y que dio origen hasta a los gentilicios y apellidos. En fin, sin entrar en detalles de corte histórico respecto a la idea de gens, lo que resaltamos aquí es la afirmación de que los clanes son formas menos complejas y con un discurso que marca su dinámica, pero que parten de una idea fundacional ligada a los lazos familiares y que permiten la organización de la vida cotidiana como elemento identitario frente a otros clanes.
Finalmente, hay grupos que se definen por un criterio territorial y de control de todo lo que ocurre en un espacio que entra en colisión con el de otras mafias. Es un grupo que forma parte de lo que se denomina crimen organizado y que constituye una de las formas contemporáneas de grupalidad con fines no solo identitarios, sino económicos, sociales y políticos.
En la película y la serie Gomorra, basadas en el libro homónimo de Roberto Saviano publicado en el 2008, podemos seguir las aventuras y desventuras de la Camorra, la mafia siciliana. En el relato se muestran las luchas por el poder, la riqueza y la violencia, protagonizadas por los diferentes clanes familiares, que se disputan el control del comercio de drogas en los diferentes territorios que ocupan en la periferia de Nápoles.