1.3. Facilitación de grupos y dinámicas asamblearias
1.3.1. Introducción
Como hemos visto anteriormente, a partir del siglo XVIII se genera un esfuerzo por comprender el comportamiento grupal, especialmente cuando toma la forma de insurrección. Las concepciones que giran en torno a la noción de masa, que conciben la insurrección como un estallido irracional de un conjunto amorfo de personas, no logran dar cuenta de las dinámicas organizativas que subyacen tras estas manifestaciones de comportamiento colectivo. Una labor central en este sentido es comprender cómo se genera la toma de decisiones en el seno de estos grupos, para acabar cristalizando en una organización de la propia interacción entre los miembros de estos espacios. Como veremos a continuación, si bien las dimensiones corporales y afectivas son componentes importantes en las dinámicas grupales y colectivas, no lo son menos el diseño y la facilitación de engranajes adecuados con el objetivo de facilitar y canalizar la participación de sus integrantes, en un ejercicio orientado a potenciar la inteligencia colectiva.
Si bien las prácticas, técnicas y reflexiones que se presentan a continuación no son exclusivas de espacios asamblearios (pueden ser fácilmente trasladadas y adaptadas a cualquier otro espacio grupal), lo cierto es que la asamblea es un espacio central en la vida de muchos grupos organizados, ya que representa, precisamente, el tipo de relaciones humanas que tales movimientos tratan de consolidar en la sociedad: basadas en la horizontalidad, el apoyo mutuo y el autogobierno. Así, el proceso de facilitación se ha convertido en una cuestión central de debate, análisis y reflexión en los espacios asamblearios, en general, y en los entornos activistas y de movimientos sociales, en particular.
Así, empezamos presentando unas reflexiones sobre la facilitación no violenta, en tanto que una conceptualización surgida de estos entornos activistas, para a continuación revisar algunas de sus dimensiones aplicadas, como son la distribución de funciones o roles dentro del grupo y las diferentes fases de la facilitación. Para finalizar, se plantea una reflexión sobre la importancia del cuerpo, los afectos y las emociones en estos procesos de facilitación no solo como estrategia para reforzar las dinámicas grupales, sino también por sus efectos en la transformación de la subjetividad de las y los participantes.